Homenaje poético a Gilda Ruiloba
En Cantabria
susurra tu nombre,
Gilda, poeta de la memoria viva,
que convertiste recuerdos en versos
y la vida cotidiana en historia compartida.
Tus
palabras, cercanas y humanas,
llegan al corazón sin pedir permiso;
hacen que un lector pida la letra
o que un libro viaje de manos en manos
para regalar esperanza y emoción.
Guardaste
tradiciones, raíces y valles,
hiciste que la nostalgia se sienta amable,
y que la fuerza y la resiliencia
resuenen en cada poema como un canto.
No buscaste
fama ni premios,
sino tocar vidas, hacer sentir,
y en cada recital, en cada página,
dejaste un “granito de arena”
que permanece en quien escucha y recuerda.
Cuando el
tiempo cuente tu historia,
no será en letras frías ni en vitrinas,
sino en los corazones que laten más cerca
porque un día escucharon tus versos
y supieron que la poesía podía ser viva,
cercana y profundamente humana.
Alberto
Pérez San Cristóbal. Escritor
