El rincón de Gilda
Este rincón ha sido creado para recopilar todos mis escritos. Tener un lugar donde disfrutar y compartir mis visiones de la vida, en cada momento, mis alegrías, tristezas, ilusiones, tantas cosas que suceden en nuestras vidas y alrededor de ellas y que muchas veces pasan totalmente desapercibidas. Es para mí una satisfacción contar con este rincón, donde poco a poco iré compartiendo mis poesías, cuentos, y otros escritos.
lunes, 31 de marzo de 2025
domingo, 2 de marzo de 2025
TROVADOR DE SUEÑOS
Trovador de sueños,
que a lo largo de tu vida
has llevado por todos los rincones
de la faz de la tierra tus melodías.
Han nacido en tu interior,
emergiendo de esas vivencias
que a lo largo de tu existencia
has ido acumulando en el alma.
Trovador de sueños,
nostalgias, anhelos,
has hecho del dolor,
bondad.
Del sufrimiento,
esperanza y alegría.
Que has repartido
a todos cuantos te rodean.
Trovador de esperanzas,
tú has sabido llenar tus vacíos
con tu guitarra
a quien has hecho hablar.
Nos ha hablado de tus viajes,
de tus soledades,
de tus triunfos,
de tus grandezas.
Trovador de sueños,
cuan juglar en la Edad Media
has recorrido el mundo,
llevando alegría y esperanza.
Cosechando admiración,
respeto, empatía,
te has ganado un lugar
entre las estrellas.
Trovador de sueños,
eres muy grande,
pero tu sencillez
lo quiere esconder.
Más nunca un dedo
pudo tapar el sol,
y eso sucede contigo,
trovador de sueños.
Eres muy grande,
y todo el mundo lo sabe,
maestro de la guitarra,
maestro del cante.
Manuel Irurozqui,
Manuel Iberia
para tus amigos,
para tu público.
Gilda Ruiloba.
lunes, 17 de febrero de 2025
OBITUARIO
APIA SÁNCHEZ DE MIRANDA
El pasado 30 de enero una de mis
amigas se puso en contacto conmigo para comunicarme que Apia Sánchez de Miranda
había fallecido en Roma, ciudad donde residía.
Tengo que reconocer que me
entristeció mucho, al mismo tiempo que me sorprendió, pues hacía solo unos días
que había estado hablando con unos amigos escritores sobre ella, si bien es
cierto que ya en nuestra conversación expresé mi preocupación, pues hacía meses
que no tenía noticias suyas.
Conocí a Pía el ocho de septiembre
de mil novecientos ochenta y seis en el Palacio de la Magdalena en Santander, en
la presentación de su libro de poesía “La Puerta Mágica”. Allí acudí junto con la
poeta por excelencia del Valle de Cayón, María Saro Alonso con quien me unía
una gran amistad.
Estas dos escritoras son dignas de
mi admiración, pues en tiempos que no fueron nada fáciles para las mujeres,
brillaron con luz propia, lucharon por aquello en lo que creían y les hacía
felices, como eran las letras, las dos fueron grandes poetas, muy reconocidas y
que incluso triunfaron en su tierra, algo que no suele ser muy habitual.
Serapia Sánchez de Miranda nació
en la localidad de Penagos en 1924 y en su juventud se trasladó a Roma donde
residía su hermana María, también artista, pero en el mundo de la música. A
Italia se trasladó llena de sueños y esperanzas con el deseo de triunfar y
labrarse un buen porvenir.
En Roma conoció a su esposo, un
empresario que sucumbió a su belleza y es en esta ciudad donde fija su
residencia.
Se
cultivó en el mundo de las letras y varias fueron las obras escritas por ella.
Triunfa en este arte y son importantes los premios que recibe. Por su primer
volumen “Finestra sul Orizonte” ya premiado en Roma, el Ateneo de Santander le
otorga la Placa acreditativa como “Personalidad Montañesa” del año 1978. Recibe
además en Roma el Premio de la Presidencia del Consejo de Ministros por su colaboración
en la Cultura.
Varias son
las obras en poesía y prosa de la autora entre las que podemos encontrar en la
primera: Finestra sull´orizzonte, Genuflexión, La Puerta Mágica, Senderos de
Amor, El manantial de los Pájaros.
En
narrativa: Más allá del Bosque encantado, Surcando las Rutas del Misterio, El
Amor vence la Muerte, Vida de un Amor santificante.
Cuando la
conocí quedé gratamente sorprendida, era una señora de gran belleza y simpatía.
Recuerdo que me regaló un ejemplar dedicado que siempre he guardado con mucho
cariño.
Pasaron muchos años sin saber nada de ella, y fue hace tres que un amigo
escritor me invitó a hacer un vídeo para subirlo en YouTube hablando sobre el
libro que estaba leyendo en aquellos momentos, justo entonces tenía entre mis
lecturas sus poemas, concretamente, “La Puerta Mágica” y quise hablar de este
poemario porque me gusta mucho, y porque estaba escrito por ella, vecina de
Penagos y una autora a la que he admirado. Siempre he sido sabedora de que era
una enamorada de Cantabria y muchas de sus obras están dedicadas a esta
maravillosa tierra.
Por
aquel tiempo yo escribía en El Diario Montañés en el suplemento que iba por
Cayón, Trasmiera y Penagos en la página de Historias e Imágenes y creí
conveniente rendirle un homenaje y hablar sobre su vida y obra. Fue justo este
acto el que pasados 28 años me acercó nuevamente a Apia.
Un
mes después de escribir sobre la insigne escritora en el periódico, unas
señoras amigas suyas vinieron a mi casa para darme las gracias en su nombre y
preguntarme si podía escribirme. Como es natural me quedé muy sorprendida y les
dije que para mí era un honor mantener correspondencia con ella.
Pasó
muy poco tiempo cuando una mañana al ir a recoger el correo me encontré una
carta que venía nada más y nada menos que de Roma, y su remitente era Apia
Sánchez de Miranda, con gran nerviosismo la abrí y pude observar que sobre un
folio blanco había impresa una letra hermosa y pulcra, una carta de las de
antes, escrita a mano. Con mucha inquietud comencé a leer. Era una preciosa misiva
de agradecimiento, escrita por una gran poeta, toda ella era poesía. A raíz de
ese día mantuvimos correspondencia periódicamente.
Apia
venía todos los veranos, antes de la pandemia de la COVID 19 a Santander y se
hospedaba en el mismo Hotel y misma habitación mirando al mar, en su amada
Cantabria.
Soñaba con volver y estas fueron las últimas palabras con que se
despidió de mí. “No pierdo la esperanza de poder volver a verte, en persona y
poderte dar un abrazo de estima y cariño. ¡Siempre, siempre!”
No
pudo ser posible mi querida amiga, pero estoy segura de que allá donde estás
recibirás estas letras de admiración y cariño de tu egregia escritora, como me
llamabas.
Vuela
alto querida Pía, la tierra ha perdido una gran poeta, pero el cielo ha ganado
una insigne escritora que les hablará de los ríos, árboles, pájaros, flores y
hermosos campos que hay en su Cantabria.
“En
aquel prado inmenso cuajado de vergeles, /De mil colores eran las flores entre
el verde, /Ameno paraíso de árboles y ríos, /¡Poemas de aquella ave que tu
soñaste un día!” (De su poema Madrigal)
Gilda Ruiloba. Escritora.
miércoles, 25 de diciembre de 2024
NAVIDAD CON VILLANCICOS
El día de Navidad me acerqué al cementerio, necesitaba estar con mis padres, es una fiesta muy señalada en mi familia, supongo que como en todas.
En nuestra casa en los tiempos buenos se celebraba a lo grande, nos reuníamos abuelos, hijos, nietos, bisnietos...La abuela era una gran cocinera y días antes nos preguntaba a cada miembro que componíamos esta familia qué deseábamos cenar y comer en estas fiestas, no le daba pereza cocinar para todos los platos señalados, nos convencía al abuelo y a mí para que la llevásemos a comprar, el carro llamaba la atención siempre por su volumen exagerado, pero Florina era así, y no digo nada si decidía comprar carne de tudanca, era otro día de fiesta, a Cabezón de la Sal a comprarla, ahí tanto mi padre como ella parecían niños escogiendo sus juguetes preferidos, y claro, el carnicero alucinaba viendo todo lo que se llevaban, somos muchos decían, y claro, el congelador les esperaba.
-No vamos a venir todos los días.
Ir a comprar carne de tudanca creo que era una disculpa para hacer del día una fiesta.
-Nos tendremos que quedar a comer por aquí, decía mi padre, ya se ha hecho muy tarde.
Les encantaba comer fuera de casa, disfrutaban como enanos y cualquier disculpa era buena.
Se decidía el lugar, bien en Cabezón o en las cercanías, Ruente, Cabuérniga, Correpoco, Los Tojos, daba igual, la cosa era no regresar aún. ¡Cómo disfrutaban de estas salidas!
Posteriormente tocaba regresar y colocar toda la mercancía adquirida.
Ya en las fechas navideñas habría que preparar la comida para toda la familia, y unos cuantos platos, pues por lo general cada uno pedía una cosa diferente. Entre las dos preparábamos todo, comida, postres, mesa adornada para esos entrañables días, eso sí, con el mantel rojo bordado en blanco, con el que casi me dejo los ojos, pues coser en tela roja es para pensárselo y está claro que yo no lo pensé, pero para mi familia en Navidad corresponde el mantel rojo, un año decidí cambiar de modelo y puse uno blanco, y uno de los miembros más jóvenes, me dijo:
-Tía, hoy no parece Nochebuena.
-¿Por qué? le pregunté.
-Porque no has puesto el mantel rojo.
A raíz de ahí siempre el mantel rojo ocupó su lugar en la Noche del Niño Dios.
Y claro, teniendo en cuenta que era cuando toda la familia nos reuníamos, ya que por los trabajos algunos miembros residían fuera de la región, Papá Noel fue el encargado de hacer las delicias de jóvenes y mayores. Hay que reconocer que al ser ya tan mayor anda un poco despistado y necesita una ayudita para elegir los regalos y envolverlos, tarea que implicaba varias horas de pie, pues eran muchos los regalitos que dejaba en nuestra casa. Pero ayudarle era un privilegio que luego se veía recompensado al ver las caras de quienes los recibían, eso sí, los iba entregando el miembro más joven de la familia, y aquí también había un ritual, nadie podía abrir sus regalos cuando los recibía.
Después de la copiosa cena, llegaban los dulces en varias bandejas rebosantes de delicias navideñas, adornadas con espumillón de Navidad y algún pequeño detallito más, y no podían faltar varias bengalas en cada fuente, se apagaban las luces y se traían de otra estancia de la casa encendidas, se posaban sobre la mesa junto a la tradicional caja de bombones y toda la familia cantaba unos villancicos a la luz chispeante de las bengalas.
Terminada la cena, todos subíamos a ver si ya había llegado Papá Noel, y siempre había llegado, y dejado numerosos regalos al pie del árbol de Navidad, a lo largo del pasillo, y la más joven de la familia comenzaba con el ritual de repartirlos. Algunas años nos faltaban manos para poder sostener tantos regalos. Tenemos que dar las gracias a Papá Noel porque siempre se portó muy bien con nosotros, y eso que la Laponia finlandesa está bien lejos para cargar los pobres renos con tanto paquete, pero claro, son mágicos.
Seguidamente todos nos sentábamos en una de las estancias de la casa, en circulo, Como el rey Arturo en su mesa redonda, y aquí también había un protocolo a seguir, debían de abrirse los regalos por orden de edad, de mayor a menor, comenzaba el abuelo Pepe con esa cara de felicidad que siempre tenía al recibir tantos regalos, yo creo que los abuelos eran los más privilegiados, tenían muchos, muchos regalos. Todos observábamos este ritual de abrirlos, cada quien respetaba escrupulosamente su turno y miraba con ansiedad sus paquetes y los regalos que Santa Claus había dejado a cada miembro de la familia.
En este proceso de abrir y sufrir los nervios de la curiosidad, empleábamos una hora de reloj y después de disfrutar de estos momentos tan mágicos nos retirábamos a descansar.
El día de Navidad como comentaba al comenzar este escrito, fui a visitar a mis padres al cementerio, deseaba recordar frente a ellos estos gratos momentos que compartimos, y cual fue mi sorpresa que al entrar en el Campo Santo unos villancicos cantados por una familia ante la tumba de sus seres queridos me recibieron. Había personas de diferentes edades y varios niños, me acerqué a mis progenitores y ante el cariño que rebosaban aquellas canciones no pude por menos que susurrar esos preciosos villancicos con todo el amor que salía de mi alma.
Nunca antes hubiese imaginado que es otra forma de compartir la Navidad con esas personas que tanto hemos amado.
Gilda Ruiloba.
domingo, 22 de diciembre de 2024
UNA LOBA BUENA Y PASIEGA...
FLORINA GUTIÉRREZ COBO
domingo, 8 de diciembre de 2024
Obituario
Florentina Gutiérrez Cobo | Renovera (comerciante)
Adiós a la sonrisa de una artista pasiega de gran corazón
Gilda Ruiloba,
El pasado día 26 de noviembre falleció mi madre, Florentina Gutiérrez Cobo a quien todos llamaban Florina -Furina en la zona pasiega- siempre se sintió muy orgullosa de pertenecer a esta tierra, decía que ser pasiego es tener media carrera hecha. Recuerdo que en la presentación de uno de mis libros alguien insinuó que los del Ayuntamiento de Saro, concretamente de Llerana, no eran de esta estirpe, pues solo se les considera así a los de las tres villas. Justo se lo fueron a decir a ella, a la que además de Florina también le apodaban 'la pasiega'. Para entonces, mi madre ya usaba cachaba e involuntariamente, creo yo, comenzó a dar golpecitos con la misma en el suelo. No le gustó nada escuchar aquello. Posteriormente, se ha podido comprobar que su familia desciende, varias generaciones atrás, de San Roque de Riomiera.
Si algo caracterizó a mi madre fue su simpatía, siempre con la palabra exacta para cada momento. Fue muy trabajadora, yo la calificaría como icono de la mujer trabajadora. No se la caían los anillos a la hora de ayudar a su esposo José Ruiloba Casasola, en la recogida de la leche en su camión, para la fábrica de la Nestlé (oficio ya desaparecido). Con gran asombro de todos, Florina subía junto a su marido las ollas llenas de leche que pesaban más de 45 kilos. Posteriormente, las colocaba en la cinta corredera de descarga en la factoría, dejando perplejo a cuantos la observaban.
Fue también una gran comerciante. A lo largo de su vida nada se la puso por delante: vendió de todo, era ingeniosa, simpática y esto hacía que sus clientes le fuesen fieles.
Tenía un gran corazón, no podía ver la necesidad en los demás, nunca dudó en ayudar a los más desfavorecidos, bien regalándoles mercancías que ella vendía o ayudándoles económicamente.
Como mujer, fue la mejor esposa, totalmente enamorada de su compañero de vida a quien apoyó siempre incondicionalmente, esto fue recíproco. Siempre estuvieron juntos, tanto en el trabajo como en su vida privada, e incluso a la hora de morir, pues solo han transcurrido ocho meses desde la partida de él.
Como madre, ¿Qué puedo decir? Fue la mejor. Si me diesen a elegir al nacer, siempre la elegiría a ella. Generosa sin límites con sus hijos, nunca nos faltó su amor y protección.
Después de jubilarse comenzaría una nueva vida para ella, que supo llenar junto a su marido con gran ilusión. En esta nueva etapa fue vocal de la junta directiva de la Asociación Cultural de Mayores de Santa María de Cayón durante 22 años. Y fue en esta etapa donde pudimos descubrir su faceta como actriz, siempre digo que confundió su oficio y que debió dedicarse al teatro. Ella representaba las obras con gran maestría, especialmente cuando se trataba de pasiegas, con esa voz que la caracterizaba y que aumentaba el deje pasiego en las representaciones.
En el Paraninfo de la Magdalena actuó junto a otros compañeros poniendo al público en pie que les dedicó grandes ovaciones. Todos rieron y disfrutaron con la obra hasta límites inimaginables.
Además de gran actriz también tenía una gran voz para cantar, formando parte del coro de la mencionada Asociación de Mayores de Cayón.
Puso el broche final a su andadura como artista revelación cuando, a sus 91 años, formó parte del documental sobre las amas de cría pasiegas. Un trabajo audiovisual que tuvo como protagonistas a los descendientes de estas mujeres valientes y que se está proyectando dentro y fuera de la región con mucho éxito. Ella introdujo aquí también la nota alegre y graciosa que le definía tanto.
La tierra ha perdido a una gran mujer, pero el cielo ha ganado un ángel que les hablará sobre los «campos de mapolas que vio desde el trulibús allá en la Castella esa, camino de Benidorm» (fue una de sus obras que tuvo miles de visitas en las redes sociales).
Vuela alto mamá con ese humor que te caracterizó. Siempre estarás en mi corazón.
Gilda Ruiloba es escritora e hija de Florentina Gutiérrez Cobo
DM, domingo, 8 de diciembre 2024
htps://www.eldiariomontanes.es/obituarios/adios-sonrisa-artista-pasiega-gran-corazon-20241208073706-nt.html
miércoles, 13 de marzo de 2024
OBITUARIO
JOSÉ
RUILOBA CASASOLA
El día 9 de marzo ha
fallecido un gran hombre, mi padre. Puede resultar grotesco que su propia hija
se exprese en estos términos, pero así lo avalan 66 años de mi existencia junto
a él.
Fue un hombre muy
adelantado a los tiempos que le tocaron vivir, culto, inteligente, creía
firmemente en la igualdad de la mujer y solía decir muy seguro de si mismo “
ellas son más trabajadoras que nosotros, a la vista está destacan en todo,
sacan mejores notas, no se las pone nada por delante, y el secreto es que son mucho
más perseverantes”, pero si algo destacaba en él, era su paciencia ¡Cuánto he
envidiado siempre esa serenidad que le caracterizaba!
En cuanto a su
disponibilidad, si le pedías algo, le faltaba tiempo para cumplir o ayudarte en
ese problema que te atosigaba en ese momento, incluso dejando lo que tenía
entre manos. Pero sin duda alguna lo que más le caracterizaba era su bondad.
Fue un hombre que nunca
dejó de aprender y superarse a sí mismo, recuerdo que con 72 años aprendió a
manejar el ordenador, él solo, sin ninguna ayuda, quería saber más y más y se
inscribió en un curso de informática, hasta el día antes de morir con 95 años,
todos los días entraba en estos medios para consultar sobre temas que en cada
momento le interesaban.
Nos ha dejado un gran
legado de vídeos hechos por él, tanto familiares como obras de teatro y
comedias que representaba junto a sus compañeros de la Asociación Cultural de
Mayores de Santa María de Cayón de la que fue presidente durante 22 años.
Ruiloba como le conocían
muchos de sus amigos, además de presidente de la
Asociación Cultural de Mayores de Santa María de Cayón, también fue vocal
nacional, representante de Cantabria en la CONFEDERACIÓN NACIONAL DE JUBILADOS
Y PENSIONISTAS DE ESPAÑA. (CONJUPES). Esta Confederación estaba encargada de
velar por los intereses de los pensionistas, así como por los derechos
constitucionales. Promover servicios sociales, asistenciales y socioculturales,
entre otras cosas, José Ruiloba Casasola acudió en repetidas ocasiones a las
Cortes de Madrid, reuniéndose con el Ministro de Trabajo y Asuntos Sociales
Juan Carlos Aparicio, formando parte del CONJUPES. Uno de los logros
conseguidos después de muchas negociaciones fue una subida importante de las
pensiones de viudedad.
Él tenía un lema: “La ilusión por vivir y
la actividad, es la mejor receta para las personas mayores, y la medicina más
barata”. Creo que este ha sido el secreto de su longevidad y calidad de vida.
Siempre recordó con mucho
cariño los años en que trabajó con su camión recogiendo la leche en ollas
(oficio ya desaparecido) para entregar en la fábrica Nestlé. Hablaba de las
muchas aventuras que le pasaron con los lecheros, a quien siempre consideró sus
amigos y que muchas veces se quejaban por la gran puntualidad que tenía al
recoger el preciado alimento, con frecuencia alguno se dormía y esto ya le
desorganizaba el recorrido y entrada en la fábrica para el descargue, y esto le
incomodaba.
José Ruiloba Casasola, mi
padre, fue por encima de todo un hombre bueno y el mejor padre, el que todo el
mundo desea tener. La tierra ha perdido un gran hombre, pero el cielo ha ganado
un ángel. Vuela alto papá, siempre estarás en mi corazón.
Gilda Ruiloba.